La Escuela de Teatro de la Universidad de Chile fue sede de la tercera jornada de capacitación de asociatividad y cooperativismo para agentes creativos, actividad realizada en conjunto entre el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA), y la División de Asociatividad y Economía Social (DAES), del Ministerio de Economía, Fomento y Turismo.

Esta es la última charla de un ciclo que contempló capacitaciones en Maipú, los días 4 y 11 de noviembre, y Recoleta, los días 4 y 5 de diciembre, y que tuvo como objetivo entregar herramientas e información a jóvenes del sector cultural respecto de una figura legal que permitiría formalizar su trabajo: la cooperativa.

Durante la actividad, la profesional de fomento de la DAES, Carmen Cavieres, expuso a los estudiantes asistentes aspectos legales y contables para la creación y constitución de cooperativas desde una perspectiva práctica. Asimismo, se presentó la experiencia de destacadas cooperativas de trabajo, como Smart Chile que, con solo un año de funcionamiento, se ha instalado como una de las organizaciones más activas del sector, generando una red de trabajo colaborativo entre sus socios y socias. Según explicó su directora, Els Lauriks, Smart se orienta a entregar un servicio de apoyo a la gestión administrativa, financiera y contable para profesionales independientes, con el fin de que estos puedan dedicarse a su actividad profesional, entregando una plataforma para la formalización.

Asimismo, Simón Rioseco, socio trabajador de Coocrear, compartió la historia de su cooperativa formada en 2015 por un grupo de jóvenes estudiantes que hoy se dedica a desarrollar asesorías y capacitaciones a otras organizaciones. Destacó, además, los beneficios que esta figura legal les ha reportado, invitando a los estudiantes y universitarios a formar su propia cooperativa: “con este modelo los jóvenes podemos ser dueños de nuestro trabajo y formar nuestras propias organizaciones. Hoy las cooperativas son una alternativa real, tanto en la generación de recursos, como en el bienestar laboral y particular de las personas”. Finalmente, Rioseco explicó que “este modelo aplicado en el sector creativo, viene a reafirmar la idea de que la cultura es una construcción colectiva. Las cooperativas permiten congregar a todos los que participan de esa construcción y darle un enfoque colaborativo al trabajo y a la producción cultural”.

Por su parte, la coordinadora de capacitación del CNCA, Región Metropolitana, Pamela Iturra, comentó la importancia del trabajo interinstitucional para realizar este tipo de actividades que se enmarcan dentro del Plan Nacional de Fomento a la Economía Creativa, una instancia que busca articular instrumentos públicos para fortalecer el desarrollo del sector creativo en el país: “En el ámbito cultural, es de suma utilidad entregar herramientas e información para el fomento de la cultura y las artes desde todos los enfoques, en este caso desde la asociatividad y el crecimiento o impulso de la Economía Creativa. La cooperación interinstitucional es primordial, pues la posibilidad de tener la información de primera fuente con todos los procedimientos que implica la conformación de cooperativas es esencial a la hora de orientar a los distintos usuarios de este servicio”.

La coordinadora, además, evaluó positivamente la participación de los estudiantes e interesados en las tres jornadas realizadas: “los asistentes han concurrido con gran entusiasmo, pues en general es un tema que desconocen o están escasamente interiorizados, y esta es una apertura de posibilidades en el emprendimiento de las industrias creativas y de generar redes de cooperación entre ellos”.

El caso de Red Compartir

Benjamín Bravo, socio de la cooperativa Red Compartir, relató la historia de esta entidad que se ha constituido como una comunidad de trabajadores de teatro independiente de la ciudad de Santiago. La cooperativa nació a partir de la alianza entre la ONG Espacio Patrimonio y el Centro UC Teatro y Sociedad, con el objetivo de apoyar la producción teatral de compañías independientes, que hoy trabajan de manera colaborativa potenciando el trabajo particular y general de los socios. Actualmente, la Red cuenta con una sede habilitada para la reunión y el ensayo de las distintas compañías, y con un “banco de equipos técnicos”, donde se congregan los bienes particulares de las compañías para ser administrados a través de una plataforma colaborativa, que optimiza la vida productiva de los equipos y mejora la gestión y producción de cada una de las agrupaciones teatrales.

Cooperativas: una opción para profesionalizar el sector cultural 

La Jefa de la División de Asociatividad y Economía Social, Natalia León, explicó que hoy el sector del arte y la cultura, a pesar de que se encuentra en expansión, no cuenta con instrumentos que posibiliten la protección concreta de sus trabajadores, lo que se traduce en una fuerte tendencia a la flexibilidad laboral y la informalidad: “Para promover la seguridad laboral a la par del crecimiento económico sostenible, específicamente del sector cultural, la figura de la cooperativa, implementada en varios países con éxito, es clave porque presenta varias ventajas en relación a un emprendimiento individual: facilita la formalización del trabajo cultural y mantiene las especificidades de la producción artística, como la colaboración, el trabajo horizontal y autogestionado, y la priorización del desarrollo de la persona por sobre el capital”. Finalmente, León comentó que las cooperativas de trabajo permiten generar economías de escala en el sector, abaratar costos y diversificar las unidades de negocio”.